Colombia enfrenta el desafío de planificar el futuro de sus centrales termoeléctricas a carbón, considerando las necesidades del sistema eléctrico y los impactos económicos, sociales y ambientales de su transformación. Esta estrategia propone un marco integral para orientar su retiro o reconversión gradual, fortalecer la seguridad energética y promover una transición justa, mediante la coordinación entre el Gobierno, las empresas, las personas trabajadoras y los territorios.