América Latina ya no tiene nuevas plantas de carbón en desarrollo: el reto ahora es planear la salida de las existentes.
América Latina y el Caribe ya no tienen nuevas plantas de carbón en desarrollo. Así lo confirma el Informe Boom & Bust Coal 2026, publicado por Global Energy Monitor junto con organizaciones aliadas de distintas regiones del mundo, entre ellas POLEN Transiciones Justas.
El dato no significa que la salida del carbón esté resuelta. El informe muestra que, aunque la expansión de nuevas plantas pierde fuerza, todavía hay marcos de política que tratan al carbón como necesario dentro del sistema eléctrico.
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A nivel global, esta tensión es cada vez más visible. En 2025, la capacidad instalada de carbón aumentó 3,5%, pero la generación eléctrica con carbón cayó 0,6%. Es decir, hay más infraestructura disponible que se usa menos. Esta desconexión muestra que el carbón empieza a ocupar un papel distinto: menos como fuente principal de generación y más como respaldo del sistema.
Que no haya nuevas plantas de carbón en desarrollo es una señal positiva y confirma que la expansión carbonera ya no marca el rumbo energético regional. El desafío ahora está en las plantas existentes: cuándo se retiran, con qué reglas y qué garantías para los territorios. Sin esas definiciones, las plantas pueden seguir operando por inercia.
Al sumarse a la Powering Past Coal Alliance en 2023, Colombia asumió una meta clara: avanzar hacia el retiro del carbón en su matriz eléctrica para 2030. Sin embargo, cumplir ese horizonte exige decisiones concretas desde ahora. Varias plantas del país aún no tienen fechas claras de retiro y algunas corresponden a unidades antiguas, con limitaciones para responder a las necesidades actuales del sistema eléctrico o prestar los servicios de flexibilidad con los que suele justificarse su permanencia.
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A finales de mayo de 2026 el operador del sistema XM publicará la asignación de obligaciones de Energía Firma para el periodo de 2029–2030. Esa asignación dirá cuáles plantas a carbón seguirán respaldando el sistema más allá de 2030, y si Colombia honra o aplaza su compromiso de salida del carbón y qué tan alineada está con su compromiso de salida del carbón.
Desde POLEN Transiciones Justas, este diagnóstico confirma que el debate ya no puede limitarse a frenar nuevos proyectos. El trabajo ahora es planear el retiro de las plantas existentes con calendarios públicos y garantías para las comunidades, trabajadores y municipios.
Una salida justa del carbón se planea o no ocurre, no se improvisa. Requiere que la política energética, el mercado eléctrico y los compromisos climáticos del país hablen el mismo idioma.
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América Latina ya cerró la puerta a nuevas plantas de carbón. El reto ahora es evitar que las plantas existentes se prolonguen sin una ruta clara de cierre. Para Colombia, la pregunta no es solo si saldrá del carbón, sino cómo lo hará, con qué calendario, con qué garantías para los territorios que hoy dependen de él.



